Parejo ha hecho un partido realmente increíble

Indudablemente, Parejo pasaba por un jugador emocional. Necesitado de estímulos para mostrar su mejor versión. Últimamente es un espectáculo fijarse en él durante los partidos, por todo lo que hace con y sin balón. Ha mutado en una especie de entrenador en pantalón corto que radia dónde tienen que ir los pases, quién tiene que acompañar… alertando incluso sobre espacios que han quedado vacíos o de marcajes distraídos. Pone la pausa y exige el vértigo.

Es una versión nunca vista. Hasta ahora, incluso el mejor Parejo, era un jugador más pasivo.

Se desconocen las causas de esta metamorfosis, increíble teniendo en cuenta sus primeros meses de competición, pero no se pude negar el evidente paso que ha dado. Pues ya no es sólo un aseado pivote defensivo como nos mostró Valverde, protegiéndolo con Banega y Albelda en los flancos. Ahora es mucho más. Hace tackles como también te hace un cambio de orientación, saca el balón jugado desde atrás o da el último pase. Roba en su área y se planta en la contraria. Es un Parejo box to box en esta nueva versión.

Compositor de un fútbol distinto, tanto como sus nuevas maneras. Aquella cansina y reiterada ceremonia del encimamiento que hacía, esperando la falta, ha quedado en recurso testimonial. Este Parejo se deshace del esférico al primer toque, aunque, paradójicamente, lo toca más, lo distribuye mucho más, pero con mayor velocidad y criterio.

Ya no le quema ni el último rescoldo al que siempre tuvo pavor acercarse.

El misterio es averiguar qué motivó todo esto. Qué mecanismo le ha llevado a este nivel superior. ¿Tal vez sea la culminación a un lento proceso de maduración de un futbolista con diversas etapas en Mestalla? En la edad para ello está, desde luego. Las experiencias de un chico que se ha ido del campo llorando, padeciendo a una turba de haters obsesionados hasta la enfermedad con él, ovacionado y aplaudido, sin perder esa actitud valiente que nunca le ha impedido pedirla, mostrarse a pesar de todo, elaborando un aislamiento sobrenatural respecto al qué dirán, seguro que tienen algo de culpa en este nuevo estatus.

Lo llamativo es que todo esto llega contra natura, contra la suya propia. Pues en Parejo siempre se repitió el mismo patrón. Sólo rindió cuando no hubo Champions y el equipo estuvo bien ensamblado. En año de balón con estrellitas fue un jugador disperso, hasta vulgar. Como si ese físico de adolescente que luce no le diera para tanta exigencia. Cayendo víctima de su propia personalidad confiada, haciéndole creer que tras un buen año era lo que nunca ha sido, tomando, o haciéndole tomar, responsabilidades para las que no estaba preparado.

Así fuere, es la primera vez tras Valverde que resucita en año de Champions, aunque sea, como en aquella ocasión, tras eliminación y a mitad de temporada. Pero a lo bestia. Lo hace con unos galones jamás vistos, y sin ese andamiaje a su alrededor que le fabricó el hoy técnico blaugrana para apuntalarlo.

Y eso, hacerlo sólo, incluso con un compañero fuera de posición a su lado, como Wass, es lo realmente increíble de verle rendir de la manera que lo está haciendo en los dos últimos meses. Hasta por encima del nivel colectivo, sin necesidad, él que tanto lo requirió, del grupo.

Toda esa complejidad en Parejo es lo que me fascina del personaje. Una carrera la suya llena de matices, recovecos, historias y vivencias. Amado y odiado a partes iguales. Futbolista de ocho o diez temporadas en una época donde al club le duran las plantillas año y medio. Asuntos todos ellos que le convierten en candidato ideal para un magnífico libro si en Valencia existiera alguien capacitado para redactar una obra de ese calibre. Un tipo con la calidad de un crack pero sin la mentalidad de estos. Un jugador, incluso, sobre el que existe una especie de autocensura al ser muchos de nosotros conscientes de lo imposible que resulta decir nada de él sin tener que aguantar durante horas a sus más fervientes detractores.

Pero a Parejo todavía le quedan retos por delante. El primero, ser capaz de mantener este nivel hasta final de temporada. El segundo, enseñarnos hasta dónde puede llegar este equipo con él rindiendo de esta manera y con todo su XI en forma y plenitud. En esas fronteras está la respuesta a si el Valencia podrá volver a la Champions, aspirar a ganar la Europa League y etcétera.

Hasta llegar a ellas sólo podemos hacer una cosa: Encender la tele y disfrutar del nuevo Parejo, aunque Los Planetas no le hagan canción.

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