Ojalá m’equivoque

Ay, los veranos. Es un tiempo magnífico para la histeria. No recuerdo uno donde no hubiera dramita montado. A menor o mayor escala. En tiempos de Benítez esta época del año era un aquelarre de gente augurando descensos a segunda división. Escandalizada por la basura de fichajes y la mediocridad de los habituales.

No había redes sociales, pero sí foros. Los programas de radio imponían esos espacios de sms, o las llamadas telefónicas en abierto, donde acababan naciendo verdaderas estrellas del agorerismo. Conseguían su propósito. De tan insistentes pasaban de hacer gracia a radicalizar a los demás, surgiendo una batalla que lo infectaba todo. Al final ya nadie pronosticaba, porque centraban su crítica en lo pesado que era el oyente de turno. Incluso en alguna ocasión se generaban discusiones en diferido, insultándose. Maravilloso.

Algo así ocurre hoy con el pajarito azul, donde aquella religión encontró su nuevo hábitat. Uno no cesa de ver a gente quejarse de la gente que se queja. O de los que se quejan de los quejosos.

Pero como con todo en este siglo XXI el nivel también decayó en eso. Los Monstres de Sedaví eran auténticos cracks de lo suyo, finos estilistas del pesimismo y la autodestrucción. Maestros con una mecánica elegante e intransferible. Nobles. Genios de la ironía y el humor. Lo de hoy es pura soez. Mala educación. Mala baba sin más.

Tal vez, algún día, descubramos el origen de esta ancestral costumbre estival. Donde todo lo que se ficha es malo (hasta Kempes era una estafa), innecesario, caro, inservible… Cualquier pachanga marca el futuro, o el responsable un inútil por no traer o poner al que yo quiero. Alzando lo que contratan los demás, siempre, sin paliativos ni medias tintas, en la reencarnación de Maradona. Donde lo tuyo es pura basura aunque tengas un equipo montado y más que bueno, con el mejor entrenador que haya pasado por Mestalla desde Benítez haciéndote campeón tras la peor sequía de tu historia. Lo que tienen los que quedaron por detrás son puras joyas del renacimiento que te van a patear el culo sin contemplaciones.

Quizá responda a algún tipo de inseguridad, o complejo. Pero coño, lo que nos cuesta valorar lo nuestro.

Mientras llega ese día aquí seguiremos, verano tras verano, leyendo o escuchando quejas sobre gente quejándose y clamando por la demolición total de lo que haya, buscando con ahínco cualquier fuente de conflicto o fricción. Incluso convirtiendo la virtud en problema. No sea cosa que un día nos de por disfrutar de algo sin más.

Ojalá m’equivoque.

Anuncios
Ojalá m’equivoque

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s