Para unidad, la que nos robaste

Están los tiempos locos. Los mismos que convirtieron cada partido en un infierno buscando cargarse a Nuno por sus santos bemoles, los que pitaron salvajemente a Parejo cuando se disponía a lanzar un penalti que te daba los tres puntos, los que han estado meses burlándose de que su equipo se metiera en una final de Copa por no poder ver ni en pintura a su entrenador, los que no han dedicado ni una buena palabra en su vida a un sólo futbolista, ahora se pasan el día hablando de unidad y cosas por el estilo.

Lo peor, la gente en su cabreo puede hacer lo que le venga en gana, es que han encontrado aliados en el seno de la entidad. Como si la desunión hubiera llegado fruto de un accidente interestelar, un episodio místico, como caída del cielo.

No sé, Rick… aquí estábamos todos la mar de unidos y felices. Flotando en una nube tras ganar una cosa llamada título tras años y años tragando mierda. Con una ciudad echada a la calle. Entre sueños que iban de repetir ciclos apoteósicos a aspiraciones europeas sin parangón… hasta que llegó un señor con nombre y apellidos y lo puso todo patas arriba.

Porque no creo que estén intentando colar el aprovechar un parón, por lesión o por falta de iluminación, para arremeter contra el dueño y/o presidente, como una falta de apoyo al equipo.

Cuando eres el foco de la desunión entiendo que busques subterfugios. Pero hombre, esfuérzate un poquito más. Que eres tú quien ha hecho una grada de desanimación. ¿O estás pretendiendo dividir al socio entre buenos y malos? Así, mientras se matan entre ellos, verdad, menos me dicen a mí. Querer comprar el silencio con un discurso facilón y lagrimal haciendo creer que eres el equipo, ligando todo tu desvergonzado frentismo a los once del terreno de juego, es muy feo.

Para explicar de qué va esto es mejor recurrir a los british, que nos llevan décadas de adelanto, con ese lema que aplican en situaciones como esta: Support the team, not the regime.

Nadie tiene más ganas que el público de ver ganar a su equipo. Sólo hay que darse una vuelta por Mestalla para ver esas ansias contenidas de triunfos. La que se generó tras Sevilla, y cultivó durante el verano. Lo que esperaba ver cuando se sacó el abono de temporada. El rugido que baja de las tribunas ante el mínimo arreón, o clavo ardiendo que aparece, no es casual.

Pero resulta que donde había un equipo hecho, una manada de talibanes siguiendo a su líder, ahora hay un equipo mareado, que ha visto todo su universo derruido, buscando a tientas una nueva identidad que no acaba de llegar. Obligados a renacer en mitad de la competición. De locos.

Por romper, has roto hasta el vínculo que existía entre el vestuario y el club.

Insistir, encima, en el discursito del ‘venga, todos juntitos, como si no hubiera pasado nada’, es desconocer la idiosincrasia del terreno amén de ignorar las consecuencias de tus actos. Nunca te aplaudirán haberles cambiado un equipo campeón por otro que no saben qué es, o será.

Estamos ante la gran desgracia de este club, al menos desde su conversión en SAD: Sus dirigentes. Meriton ya no se diferencia en nada de los padecidos hasta la fecha, salvo en ostentar un mayor poder accionarial. Sufre el mismo desprecio, y desapego, que los demás a cada acto que comete. Es lo mismo que en los 2000, y aquel equipo, con un estadio mudo, frío a más no poder, de murmullos al primer error, y pitos al segundo, de pancartas contra el consejo de administración, una oposición social y mediática bastante potente, de ‘vetes ya’, jugó finales de Champions y ganó ligas.

Supongo que me intentan vender que hoy, eso, sería imposible. Habiendo vivido ambas épocas, me entra la risa. Nunca hubo un Mestalla más entregado a su equipo que este. El punto cómico es que ese cuento me lo compran, seguramente, los mismos que arremetieron contra Cúper, o Benítez, en mil ocasiones. O que incluso silbaron a Ortí, viejos rogistas, o cantaron ‘consejo dimisión’ en plena eliminatoria de Copa contra el Real Madrid pasando de la remontada.

En estos lares la única obsesión que hay es la de ver una buena gestión, un club bien dirigido, reconocible, serio, respetable y respetado. No vivir eternamente en el circo que montaron sus dirigentes y dueños a lo largo de los últimos veinticinco años. Y todo eso lo tenías el 28 de julio. Es lo que os convierte en los más cracks de la contorná, en ser capaces de tenerlo todo y destruirlo con esa soberbia y malos modos. Pretendiendo adornarlo, encima, con esta clase de argucias infantiles.

Nadie, hasta entonces, se acordaba de la existencia de Meriton (por lo visto, ese es el problema). Felicidades por tanto esfuerzo. Llegar a esos niveles está al alcance de muy pocos.

Para unidad, la que nos robaste

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s