Sin fútbol se vive mejor

No sé los demás, pero quedarse sin fútbol ha sido la mejor experiencia que podía tener. Al final descubres que esto del balón no es más que una manera absurda de amargarte la vida, un foco de tensiones bastante ridículo. Solo hay que escuchar a los de la vena hinchada las 24 horas, a grito pelado hasta para pedir un café, eternamente cabreados por la absurdez más gigantesca que puedas imaginar. Nos lo tomamos demasiado en serio, tanto que este mundillo es de los pocos en los que el humor o la ironía tienen escasa aceptación.

Las bondades del paréntesis por el coronavirus superan en mucho a las habituales del verano al no existir el otro gran foco de amargura que tiene este negocio: El mercado de fichajes. Un invento obsceno para crispar, derruir proyectos y dirigir a las masas contra el primero que se mueva a base de embustes o medias verdades, donde la mayoría ejerce de portavoz interesado de agentes, presidentes, futbolistas… Cayendo con mucho gusto el aficionado, en su ignorancia supina, en la trampa de guerras que no entiende.

En fin, que por mí el fútbol puede desaparecer hoy mismo. Lo bien y tranquilo que se vive sin él es el descubrimiento de mi vida. Tal vez sea algo que llega con la edad, pero que el Memelencia, ese gran fagocitador, lo ha acelerado. Siquiera tengo mono de partidos. También es cierto que esto ha sido progresivo, un proceso de años que la M&M apenas frenó brevemente, retomandolo tras su salida. Al VCF lo doy por perdido. No voy a gastar energías cuando el propio interesado pasa de querer salir de su menguante realidad. La lástima es que el último año resultó realmente fantástico, una gigantesca autopista al regreso que después de mucho tiempo me hizo disfrutar del fútbol como un niño. Por eso 2019 será inolvidable. Puede que se esconda todo tras esa realidad, ¿qué más queda ya? No encuentro mejor final a esta historia.

En dicho desencanto no aguantaré mucho más tiempo, a seis meses sin pajarito azul en el teléfono sólo me atan al fútbol un par de compromisos que veremos cuánto duran.

Hasta esa fecha quedan más bochornos, como los que llevan semanas dándonos los dirigentes del negocio. Buscando un protagonismo obsceno por no asimilar su rídiculo papel en la vida. Se las tienen que dar de algo para sentirse realizados. Y ahí están, a la gresca. Forzando de manera absurda retomar competiciones que no tienen razón de ser. No hay por donde coger sus argumentos. Si me estáis vendiendo que el fútbol es incapaz de sobrevivir sin 11 partidos (apenas dos meses), es que este invento no es ninguna industria, sino una estafa piramidal. Ahí está el meollo. El cash tiene que fluir para que los mercaderes del balón sigan sucando.

La ventaja de haber mutado en una producción televisiva a escala global es que el fútbol de élite ya no necesita aficionados. Fiarle el 80% de los ingresos convirtió al de casa en irrelevante además de prescindible. Los clubes ya no responden a sus socios. Y es por ellas por las que están montando todo este pitoste. Les va la existencia en salvar a las productoras, a los fondos que controlan las entidades, a los agentes que monopolizan el mercado de fichajes…etc porque sin fútbol son los únicos que verdaderamente pierden.

¿Escucharon algo que no sea ‘tenemos que jugar porque nos vamos a la ruina’? Y no es porque no haya soluciones, y muy interesantes, es que atenderlas no les interesa lo más mínimo.

Aquí la gran obscenidad. Arriesgas la salud de cientos de personas por tipos innecesarios en un ‘sport’ con más de 150 años de existencia. Te vas a cargar la próxima temporada, y probablemente la siguiente, por jugar once partidos en verano para que Roures rentabilice su inversión. Vas a exponer al futbolista, tras dos meses de parón, a jugar con olas de calor y noches tropicales para que los piratas del balón sigan comiendo. En estadios vacíos y a ritmo de pachanga. Seguro que la gente, tras un encierro prolongado, se va a quedar en casa (y con los bares al 50% de su aforo) para ver a futbolistas sufriendo calambres, lesiones o golpes de calor cada veinte minutos. Un período del año vetado a la práctica del fútbol por cuestiones de salud desde su creación, ahora es apto hasta para jugar la final de la Champions un 3 de agosto a 32º y un 8% de humedad. Y cuando acabe esta vergüenza, un descansito y a empezar la siguiente. Míster cash flow says the show must go on.

Da igual que los verdaderos protagonistas vean con espanto volver a jugar. Que en Alemania se hayan detectado diez positivos antes de empezar. Que médicos y fisios se lleven las manos a la cabeza. Que la razón dicte que es un sinsentido. Si el capital demanda que se juegue, se jugará. Porque esto ya no es un deporte para pobres sino un negocio controlado por financieros y liberales. Y como es bien sabido esa gente solo mira por su propio beneficio.

Sin fútbol se vive mejor

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s