Defender con balón, meh

Me debato entre si ver el antifútbol que nos han programado para salvar a Mediapro o seguir de vacaciones hasta septiembre. He visto muchos partidos a puerta cerrada a lo largo de los años y siempre me ha costado mantener el hilo. Acabas pensando en las musarañas, jugando con el perro, o ahora, en la modernez, más pendiente del teléfono que del césped. Se hacen cuesta arriba, aburridos, pierden todo aliciente. Lo peor es que son aspectos que contagian a los protagonistas añadiendo un juego realmente deplorable al cóctel.

Una cosa es tener que soportar un partido en esas condiciones, y otra tener que tragarse del tirón unos once.

Pero hay algo que me da mucha más pereza que eso, y son los mensajitos que va filtrando el oficialismo sobre aspectos celadianos. Cada vez que escucho o leo algo sobre la preparación del regreso me asusto más. ‘Defender con balón’ fue la última bestialidad que apareció por la pantallita. Ahora hay que defender con balón, no hay que tener miedo a la posesión y no sé cuántas historias más.

No culpo al técnico, es lo que realmente ha querido hacer siempre. Y es lo único que sabe hacer. El problema no es él, nunca ser fiel a uno mismo es un problema. El error es su elector. Meter balón a un equipo construido para correr, meter pausa a unos jugadores configurados para hacer daño a la velocidad de la luz, suena peligroso. Más si en cinco meses has sido incapaz de conseguir que defendieran medianamente bien.

Es el futuro, está claro. El cambio radical que se intuye en la plantilla nos devolverá a tiempos horribles de dos centrales bien abiertos sacando la pelota desde atrás, con los laterales en Pernanbuco y todo el show habitual de los ataques tikitakeros que sufrimos en carnes cada cierto tiempo.

Pero quedando tan pocos partidos, bendecido por un armisticio gracias a la pandemia (la caída en picado que llevaba el VCF antes del parón hacía pensar que a Celades no le quedaba mucho futuro) debería traer más pragmatismo. Sobre todo mirando por la economía de la entidad. Ya que si algo sabe hacer bien este grupo de jugadores es jugar a la contra, robar y salir. ¿Por qué no preparar esos once encuentros en base a las virtudes heredadas? Ganas tiempo, fiabilidad y ventaja.

Ponerse a trastocar en esta situación la fisionomía del equipo, sabiendo que partes con un importante handicap respecto al resto de rivales, se me antoja absurdo.

Pero en fin, qué hay en este club que no sea un absurdo.

Otro peligro es, como ha demostrado la Bundesliga, que el factor local ha desaparecido de la ecuación. Justo lo que venía salvando al VCF durante todo el año. También el caso alemán nos deja otra advertencia, y es que las inercias no han cambiado. Los que llegaron al parón en ascensión (caso del Bayern) siguen en ello. Y los que lo hicieron sumidos en una irregularidad extraña (Gladbach o Dortmund) se mantienen también en su papel.

Sería de justicia divina que al regreso los datos de audiencia se desplomaran. Agotado el éxtasis de las primeras jornadas habrá que ver cómo evoluciona el nuevo espectáculo.

Defender con balón, meh

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